Algún día le pondré palabras a esta historia. A lo nuestro. El día que encuentre las letras que atrapen en el papel la intensidad de nuestros sentimientos...
lunes 5 de octubre de 2009
Lo nuestro
Algún día le pondré palabras a esta historia. A lo nuestro. El día que encuentre las letras que atrapen en el papel la intensidad de nuestros sentimientos...
martes 29 de septiembre de 2009
Atrapar el silencio
Puede que algún día no muy lejano seamos capaces de meter en el iPod el silencio de los campos de Soria. Lo he leído hoy en un reportaje de viajes que se titula 'El camino perdido'. Me lleva a pensar cómo se puede provocar el silencio con palabras. No es lo mismo no oir nada, que escuchar el silencio. Potente. Apabullante. Rotundo. Consumir silencio como oxígeno. viernes 25 de septiembre de 2009
Me subo a este avión de papel...

He vuelto a salir corriendo. No quiero volver a leer lo que he escrito. Demoro mi regreso a este cuaderno. Me ha visitado Manny. Estás al otro lado de este espejo. O has estado. Me seduce la idea de que podemos estar enganchados a la vez a este espacio en blanco que relleno a impulsos, cada vez con más anarquía o tal vez desasosiego. Que escribo para no atreverme a releer después. Me subo a este avión de papel. Abrazaré un gin-fizz con la punta de mis dedos, en el bar de nuestro hotel de Londres. Me rindo al azar. Pero a oscuras, sin más luz que el tacto de las palabras, atrapada por la intimidad de la oscuridad de mis párpados cerrados, la persiana que me separa de la mirada del otro.
miércoles 2 de septiembre de 2009
Sueños
lunes 31 de agosto de 2009
Para Manny
Siempre viene de noche a mi blog, en una visita a hurtadillas como dibuja el recorrido de nuestra relación a lo largo de dieciocho años. Te confieso, Manny, que llevo la cuenta. Es un abrazo íntimo que corre en paralelo a nuestras respectivas vidas, una vida en otra, invisible a su vez para cada uno de los otros de nuestra otra vida. Una intimidad no elegida, que nos fue sorprendiendo y atrapando. Contra todo pronóstico. Que siempre nos negamos, que siempre continuamos, que se esconde en escenarios propios, donde nos sorprendía la risa, las reflexiones, donde se dibujaron nuestros sueños y se compartieron miedos y esperanzas, donde viajamos con la imaginación. Donde hablábamos de sentimientos mientras creíamos hablar de política, atrapados por una corriente invisible. Se suceden los otoños y las primaveras y un día reparas en que es el primer número de teléfono que marcas cuando se te escapan el entusiasmo o las lágrimas.No es una relación clandestina, sino propia. Que no se contamina de otras miradas que no sean las nuestras. Que tampoco lo necesita. Que sobrevive, que permanece, que evoluciona. Que no se deja acariciar por la rutina. Me reconozco con facilidad en tus palabras, en las que pronuncias y en las que lees, y en tus gestos, que acompañan mi memoria para siempre.
Por eso, Manny, quiero abrazarte con palabras. Con estas palabras. Y busca un espacio, que prometo barnizarlo con caligrafias más alegres.
martes 30 de diciembre de 2008
La página 14
Sólo he tenido ojos para ese anuncio. Lo he leído y lo he vuelto a leer. Y sus palabras permanecen en mí. No me puedo sustraer a su mensaje, aunque reconozco que su primera lectura desprende un aroma cursi. Es un texto breve, enmarcado en un recuadro que destaca por encima de todas las páginas del periódico. Es imposible que la gente no se fije en él. Pero a mi alrededor, en la cafetería donde desayuno, la gente pasa las páginas absorta en otros titulares. No entiendo cómo pueden evitar detenerse frente a esa frase que hipnotiza y que, de repente, convierte en absurdo el resto del contenido del periódico de hoy.Página 14. “59 años. Pocos años para tanto amor. Te quiero”. Su lectura lo paraliza todo sin que nadie lo perciba a mi alrededor. Ni siquiera está firmado. Un amor tan poderoso no necesita remite, sólo destinatario. Y, hoy, ese anuncio estaba exclusivamente dedicado a un lector.
Siento que su lectura perturba esa relación, que me convierto en una espectadora privilegiada de una correspondencia íntima, que puedo compartir una intimidad que no me pertenece. Quiero pensar que quien escribe no sabe si llegará a su amada. ¿Amada? Instintivamente me aferro a la idea de que está escrito por una pluma masculina para una mujer que no sabe que está dirigido a ella. La emoción contenida en este escaparate me lleva a recordar que uno siempre es el gran amor de otra persona, aunque nunca llegue a saberlo.
lunes 29 de diciembre de 2008
La vida sin palabras
A veces todo es más fácil sin palabras. A veces una palabra, incluso al otro lado del teléfono, lo cambia todo. Lo desordena. Lo altera. A veces una palabra nos invade sin que podamos despegarnos de su recuerdo. Parece que aquello que no se pronuncia duele menos porque es como si no hubiera pasado. Aunque son los silencios los que trasmiten la peor emoción, que es la incertidumbre. No es el amor lo que perturba la vida, sino la incertidumbre del amor. Vuelvo a combatir la incertidumbre con un ejército de palabras. A sabiendas de que, a veces, todo es más fácil sin ellas. jueves 17 de enero de 2008
El enigma está al final del roce con la yema de tus dedos
Dice Benedetti que todos tenemos un enigma que perdemos al despertarnos del sueño, justo cuando iba a descifrarse. Hace años que algunas noches viajo hasta una habitación llena de gente en la que no conozco a nadie, un espacio silencioso y blanco que comparto con siluetas y rostros a quiénes nunca identifico. Siempre miro la escena desde un pequeño sofá, arrinconada junto a uno de sus brazos. Nadie me mira, nadie me habla. Quiero preguntar qué hago ahí pero no me sale la voz. Es una situación angustiosa. De repente, cuando la indiferencia y la incertidumbre están a punto de ahogarme en un grito mudo una mano roza las yemas de mis dedos y una corriente cálida estremece mi cuerpo. Me giro despacio, levanto la mirada y cuando al fin voy a desvelar la identidad de quien toma mi mano abro los ojos y con una brusquedad inusitada aterrizo en la realidad de mi cama. El sueño siempre se rompe cuando estoy a punto de pellizcar la incógnita. Nunca consigo resolver el misterio que cada cierto tiempo visita mis sueños. El otro día alguien me cogió la mano y repentinamente, para mi sorpresa, me sacudió esa sensación de calidez que sólo existe en mis fantasías oníricas y que también me dejó sin palabras. Solo que, esta vez, estaba despierta. Supongo que ahora necesito volver a dormirme para saber si el sueño ya tiene rostro.
jueves 10 de enero de 2008
Efervescencia
A veces pienso que la vida sólo cobra sentido en los abrazos. En el presente que se tiñe de miradas y caricias. En los instantes sin aliento, en los minutos efervescentes. En la piel barnizada con aroma ajeno. Dejar que la vida te lleve a donde tantas veces has viajado con la imaginación. He cambiado de colonia. Suena otra música. Y se me escapan las sonrisas.miércoles 2 de enero de 2008
Azar, tránsitos y palabras

Mi padre nació muerto y resucitó envuelto en algodón al cuidado de una de sus primas pequeñas que, como un muñeco roto, tomó en brazos aquel bebé sin llanto de seis meses venido al mundo de forma prematura por la pulmonía de la abuela. Lloraron su muerte hasta detectar un llanto tenue, un murmullo sosegado y débil, que procedía de aquel muñeco gélido que la niña, hacía ya un buen rato, mecía humedecido con sus propias lágrimas. Hubo un revuelo extraordinario alrededor de sus brazos. Tomaron al niño y lo envolvieron en un cálido lecho de algodón en donde incubó los tres meses que le restaban para nacer otra vez. La vida de mi padre fue siempre una segunda oportunidad.
Nadie escapa a su destino, por más que se proteja, aunque se cuide de todos los riesgos la fatalidad, si está por venir, penetrará por algún poro; igual que la vida volvió a mi padre después de muerto. Por eso no me gusta hacer conjeturas y evito pensar en un futuro que siempre llega demasiado deprisa. Aunque las experiencias no nos marcan a todos de la misma manera porque no somos lo que vivimos, sino lo que sentimos por lo que vivimos. Yo dejo que la vida me acaricie y me sorprenda, como un todo inevitable que dibuja a su antojo el guión de mi existencia, tal vez por eso pienso que las cosas empiezan y terminan, pero no fracasan, se agotan. He leído la reflexión de mi compañero de blog Escéptico sobre este año ya pasado. Ha sido un año de desencanto en algunas aventuras, pero arriesgarse nunca es un error porque hay derrotas que tienen más dignidad que una victoria. Y no creo, Escéptico, que te atrevas a contradecir a Borges. Nos quedan las palabras.
Nadie escapa a su destino, por más que se proteja, aunque se cuide de todos los riesgos la fatalidad, si está por venir, penetrará por algún poro; igual que la vida volvió a mi padre después de muerto. Por eso no me gusta hacer conjeturas y evito pensar en un futuro que siempre llega demasiado deprisa. Aunque las experiencias no nos marcan a todos de la misma manera porque no somos lo que vivimos, sino lo que sentimos por lo que vivimos. Yo dejo que la vida me acaricie y me sorprenda, como un todo inevitable que dibuja a su antojo el guión de mi existencia, tal vez por eso pienso que las cosas empiezan y terminan, pero no fracasan, se agotan. He leído la reflexión de mi compañero de blog Escéptico sobre este año ya pasado. Ha sido un año de desencanto en algunas aventuras, pero arriesgarse nunca es un error porque hay derrotas que tienen más dignidad que una victoria. Y no creo, Escéptico, que te atrevas a contradecir a Borges. Nos quedan las palabras.
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